Oaxaca, México (Punto y Aparte).- En el Oaxaca de Ulises Ruiz Ortiz la represión y el abuso policíaco siguen siendo el talón de Aquiles de un gobierno que ha sido acusado de crímenes de Lesa Humanidad. El error de Ruiz Ortiz, es y seguirá siendo, la falta de un sistema de justicia efectivo. Una Procuración e impartición de justicia, que se politiza. Tenemos en Oaxaca una corporación policiaca llena de trogloditas. Delincuentes con uniforme y placa
El represivo gobernador Ulises Ruiz Ortiz.
coordinados por un violador de los derechos humanos como Alberto Quezada, que ha sido acusado reiteradamente por sus propios elementos de servir a grupos de dudosa ética y moral.
A todo esto, ¿ qué ha hecho Ulises Ruiz Ortiz?, nada. Sencillamente el represivo gobernador de horca y cuchillo, que cree que ya se olvido que en su gobierno fueron desaparecidos dos guerrilleros del Ejército Popular Revolucionario (EPR), ahora se lava las manos, diciendo que todo quedo sepultado porque su partido, el PRI, perdió en las pasadas elecciones. Al pueblo ni perdón ni olvido. Porque fueron muchos los masacrados, muchos los golpeados, muchos los desaparecidos en el 2006. Porque su policía la Estatal Preventiva, continúa cometiendo delitos, persiste en violar los derechos humanos, golpear y detener. De alguna manera tienen que cumplir con la cuota que les ha fijado el fascista que los coordina y que según las denuncias de policías rasos, persiste en fijar cuotas de poder.
La actitud de la Policía Estatal Preventiva durante la celebración de la Guelaguetza que Ulises Ruiz Ortiz organizó para los trabajadores del gobierno del estado, no para el pueblo, fue aberrante, el ataque al pueblo. Mientras que Beatriz Rodríguez Casasnovas, pasaba custodiada por un insultante operativo de seguridad, sin ser funcionaria estatal. El pueblo era reprimido y por ordenes de un vulgar jefe operativo que custodiaba la puerta principal palco A y B que por cierto traía unos tatuajes en los brazos con forma de llama, como un verdadero delincuente, se procedía a detener al reportero gráfico de Punto y Aparte, Juan José Díaz Morales, por el simple hecho de estar tomando fotografías de las agresiones que los uniformados cometían contra el pueblo. A los de abajo se les impidió el paso a la Guelaguetza ulicista, aunque no extraña, Ulises Ruiz ha sido elitista durante estos seis años.
Aún cuando el reportero se identificó, el gorila con los tatuajes en los brazos que se decía jefe operativo de la Policía Estatal Preventiva, ordenó a sus rabiosos uniformados que lo golpearan y detuvieran, llevandoselo al cuartel de San María Coyotepec. Para represores del pueblo, un reportero es su archienemigo. En el primer lunes del cerro el 19 de julio, durante el operativo agresivo y ruin que ordenó Ulises Ruiz contra vendedores ambulantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), y que llevó a cabo la Policía Estatal Preventiva, encabezados por el grotesco Coordinador de Seguridad Pública, Alberto Quezada, también fueron agredidos reporteros, es decir se esta volviendo común que en este gobierno, los comunicadores sean víctimas de la Policía Estatal Preventiva, que suponemos todos los oaxaqueños, deberían de vigilar por la seguridad de todos y cada uno.
Los uniformados en lugar de andar agrediendo reporteros, deberían de vigilar las calles, cubrir las colonias con la seguridad. En Oaxaca el robo de autos es común. Los asaltos carreteros se cometen a plena luz del día. Los robos a casa habitación siguen siendo el pan nuestro. La ciudadanía se siente ofendida, porque no contamos con policías honestos. Sin embargo habría que preguntarse, ¿como queremos tener policías honestos, cuando los jefes y coordinadores, son amigos de Ulises Ruiz Ortiz?, traídos por cierto de regiones de dudosa reputación. El solo hecho que sean amigos del gobernador represor, ya dice más que mil palabras.
La Guelaguetza del Bicentenario, desorganizada por Ulises Ruiz Ortiz, sirvió como siempre para que se luciera el gober fascista y su sequito de aduladores y sinvergüenzas, pero no para el pueblo que fue golpeado por los uniformados que ven en cada uno de los oaxaqueños a miembros de la APPO, se cumple entonces la consigna, ¡¡¡ Todos en Oaxaca somos APPOS?
Hasta donde llega la fobia de Ulises Ruiz Ortiz y Alberto Quezada, que ven combatientes y luchadores sociales, en todos lados, no cabe duda que los policías estatales están tan incapacitados que no saben diferenciar más allá de sus narices.
Sus mandos medios por órdenes de un policía de banqueta como Alberto Quezada, que por amiguismo llegó a Oaxaca y se convirtió en coordinador. ¿Será por amiguismo o por complicidad? Lo cierto es que en Oaxaca, los oaxaqueños tienen que exigir a una sola voz, un ¡¡¡ Ya basta de abusos en el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz!!! En Oaxaca los jóvenes y toda la familia se tienen que cuidar más de los policías que de los delincuentes. ¡¡¡ Hasta ese grado tan bajo, hemos llegadoen Oaxaca con el gobierno injusto del tirano Ruiz Ortiz!!!