¿HABRÍA EN MÉXICO CÉLULAS DE LAS FARC DETRÁS DEL ACTO TERRORISTA EN CHIHUAHUA? Juan José Díaz Bermúdez/Análisis
Oaxaca, México (Punto y Aparte).-La explosión del carro bomba en Ciudad Juárez en México, no ha sido la primera prueba de terrorismo por parte de los carteles de la droga en el país. Todas y cada una de las manifestaciones violentas constituyen terrorismo, porque tienen como fin principal “el provocar o mantener en zozobra o terror a la población o aun sector de ella, mediante actos que pongan en peligro la vida, la integridad física o la libertad de las personas, edificaciones o medios de comunicación, transporte, procesamiento u ondulación de fluidos o fuerzas motrices, valiéndose de medios capaces de causar estragos”, según lo define el glosario de riesgos del Consejo Superior de la Judicatura Sala Administrativa. La explosión del auto bomba, así como el desmembramiento de personas, la ejecución de familias así como de comensales en restaurantes y jóvenes en centros recreativos y de ayuda, son eventos que tienen como objetivo el causar terror en la comunidad y por supuesto son impactos sicológicos y morales a las fuerzas armadas. La tésis que el grupo guerrillero de las FARC se encuentre asesorando a cárteles de la droga en México, se robustece, luego de indicios que señalan que el coche bomba corresponde a los usados por esa organización de Colombia.
En México desde hace tres años, lo que lleva el gobierno de Felipe Calderón, el terror se apoderó de las calles, carreteras, ciudades, poblaciones y ranchos, en consecuencia de la lucha que se emprendió en contra de los grupos armados que apoyan a los cárteles de la droga. Los objetivos de los terroristas que no necesariamente tienen que tener ideología política, es la de establecer las condiciones que llevan a la aceptación del gobierno en este caso el federal, las peticiones que se hacen para conveniencia de los grupos o personas que realizan el acto. En el caso concreto del auto bomba de Ciudad Juárez Chihuahua, fue la solicitar mediante ultimátum al gobierno federal, proceda en contra de policías federales corruptos según denunciaron en una narco pinta, que apoyan a cierto grupo del narcotráfico. Es decir si hay una solicitud, de lo contrario manifestaron en la pinta, habrá más carros bombas con diez veces el poder del que estalló. Vemos entonces que existe una acción para abordar una exigencia y a través de esto, lograr influir en el ánimo de los ciudadanos y policías a través del miedo. O sea se está siguiendo un manual claro y preciso.
Los actos de violencia que se han cometido en México durante los tres años que lleva este combate al narcotráfico, fueron en un principio demostraciones burdas por así decirlo, de organizaciones que no habían hasta ese momento concentrado su poder en asesorarse con especialistas, para subir de escala en la campaña armada que libran contra el Estado.
En este punto habría que hacer un paréntesis, ya que el Estado mexicano, después de este ensayo terrorista, debería de entender que no se enfrenta en contra de bandas rurales o grupos descoordinados, al contrario, hay una inmensa organización que está detrás de esos actos, ya que quien o quienes, realizaron el atentado, tuvieron que recurrir ha actividades de inteligencia, reconocimiento del terreno, planeación del mismo en la calle donde explotó y ensayo. Este último punto debe ser analizado claramente, ya que el ensayó pudiera no llevarse a cabo si quienes lo ejecutaron tuvieran la experiencia necesaria para llevarlo a la práctica. El tipo de explosivo que tuvo que ser usado por el impacto y las consecuencias, fue del tipo C-4. Nitroglicerina al 100 por ciento o dinamita hasta en 100 kilogramos. Pareciera que el carro bomba de Ciudad Juárez tuvo que ser dinamita activada por un método a larga distancia, que tuvo que haber percutido un depósito de gas propano, con bolsas de metales que sirvieron de metralla. Curiosamente este tipo de bombas son usadas reiteradamente por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Antes del atentado una unidad con adiestramiento militar, vigiló el lugar mediante video o fotografías, validó los horarios, checó rutas policíacas, incluso monitoreó sus frecuencias, aún cuando estás fueran del tipo Matra, lo que deja la duda que hay al interior de las fuerzas federales cómplices , y desde algún lugar se supone que un edificio, vigiló las actividades de la célula que colocó el carro bomba con el señuelo, esperó la llegada de los policías federales ya que al parecer eran ellos el objetivo militar y detonó el artefacto mediante un celular o control remoto. Si notamos es una tarea meticulosa, que no fue llevada a cabo por inexpertos, sino por profesionales del terrorismo, incluso paramilitares. Aunque como siempre sucede, el Estado mexicano y su aliado el FBI, tratan de minimizar el tema.
Los terroristas en Ciudad Juárez, pudieron haber tenido otro objetivo con otro carro bomba, la misión incluso pudo haber sido abortada, todo esto como medida de seguridad, para evitar fuga de información o el fracaso del atentado, por lo regular es lo que hacen este tipo de agrupaciones.
Hay que considerar incluso que en los actos terroristas, que hay que insistir, no lo lleva a cabo cualquier persona, operan células que son integradas en su mayoría por un experto en explosivos, un experto en computación, un experto en radio comunicación y dos o tres respaldos tácticos que en este caso establecerían un perímetro de seguridad alrededor de la base móvil que establecen para llevar a cabo el atentado.
Está célula que sería la operativa se coordina con la célula de inteligencia, que opera con un experto en comunicaciones y claves policíacas y militares, un experto en video vigilancia, un experto en intervenir teléfonos y un experto en computación para poder intervenir en páginas policíacas y militares. Como vemos non son sicarios improvisados.
Pero hay una preocupación mayor. Sí los cárteles como se trata de mostrar, han escalado en su respuesta al combate que el Estado inició en contra de ellos y sus organizaciones a través de actos terroristas más elaborados, es probable que no solo tengan en mente actuar a través de coches bomba. Podrían tener como objetivo el detonar bombas en edificios públicos o privados, hablamos de actos despiadados, en los que su objetivo sería el de causar el mayor número de bajas, si son civiles es mejor para su causa, ya que a través de esta medida le provocan al gobierno daños políticos, debido al descontento de la población por la violencia.
No se descarta para los expertos que en México pudiera estar operando células de las FARC y la ETA, organizaciones que tradicionalmente han trabajado con organizaciones del narcotráfico según los expertos que estudian a estos grupos armados.
Lo grave sería que el narcotráfico como un solo bloque en contra del cártel de Sinaloa, haya decidido enfrentar al gobierno de Felipe Calderón, por medio de acciones para militares, que sean reivindicadas con ideologías y que permitan a grupos contrarios al gobierno federal, reivindicar este tipo de actos para convertirlos en una exigencia política.