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                                                                                                              1 de marzo de 2010, Oaxaca, México.

                                   ¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE LA  BOMBA EN EL
                                   INSTITUTO CARLOS GRACIDA EN OAXACA?
                                               Juan José Díaz Bermúdez/Análisis

Oaxaca, México (Punto y Aparte).-  Decir que la bomba dejada a unos metros del Instituto Carlos Gracida el 26 de febrero es cosa de improvisados, es querer tapar el sol con un dedo. Tal vez los funcionarios de seguridad pública estatal en Oaxaca, que han dicho que no debe preocupar al Estado este tipo de actos terroristas, ingoran el poder de destrucción de la nitroglicerina, que no hay que olvidar es un explosivo sumamente peligroso en su manipulación. Pero sigamos analizando, quién o quiénes pueden ser capaces de poder usar  un explosivo tan inestable.

La nitroglicerina o IUPEC, también es conocida como Trinitropropano, que es un éter orgánico, el cual se obtiene mezclando ácido nítrico, ácido sulfúrico y glicerina, según wikipedia, no es un explosivo común, su  manejo debe ser llevado a cabo por personas especialistas en la materia y además con una gran experiencia en el manejo de este tipo de explosivo en lo particular. Al no ser común no está a la venta en cualquier tienda, ni siquiera en el mercado negro se pudiera conseguir, porque su almacenamiento tiene que ser meticulosamente observado , ya que al pasar  de los 41 grados su reacción explosiva es poderosa.

Ya vimos entonces que la nitroglicerina aún reducida al 5 por ciento, no se vende en las miscelaneas, ni en las barriadas. Al contrario, para conseguirla hay que fabricarla en un laboratorio, con diferentes matraces, con solo varirar su fórmula explotaría.

Es obvio que no fue construida por un estudiante de bachillerato, como se pretende hacer creer a la opinión pública de Oaxaca. Tampoco se puede creer que grupos del crimen organizado estén detrás de esto. La guerrilla no ha operado con este tipo de sustancia en ninguna parte del país, mucho menos en Oaxaca en los años 70 o en los 90 recientemente, en la explosión de los ductos de Pemex en el 2007, se utilizó C-4, según trascendió.

Es claro que la fabricación de la bomba que explotó en Oaxaca el 26 de febrero, es de fabricación casera, pero más sofisticada que otras, ya que para detonarla se usó un detonado móvil, que en este caso sería el celular, el cual recibe la señal que es enviada y a través del vibrador que todo aparato telefónico tiene, activa el alambre o el modo cohete chispeante que los fabricantes le colocan.

En la Internet hay miles de páginas que te dicen cómo construir una bomba con un célular incluso dañado, que solo tenga la posibilidad de recibir la señal que es enviada a grandes distancias. Quizás por esta posibilidad los jefes policíacos en Oaxaca desestiman que haya peligro, sin embargo, habría que tomar en cuenta las consideraciones que tomaron para montar nitroglicerina en un detonador móvil el o los causantes del terror que vivieron estudiantes y personas que pasaron por el río salado esquina con la calle San José de Calazans.

Era un aparato sofisticado, a tal grado que los elementos del ejército mexicano que acudieron al lugar de los hechos, se negaron a trasladar la bomba. Primero, porque no tenían las herramientas y segundo, porque no se podía  desactivar, era un aparato muy bien construido. No fue hecho por un estudiante, no fue hecho por un ciudadano común, sino por un experto muy bien calificado.

Estamos frente a la posibilidad que sea un ex militar con conocimientos suficientes de química, un terrorista experto en diferentes explosivos, un químico renegado  o un sujeto con grandes cualidades en el manejo de los explosivos y, además, con la capacidad de fabricar su propia nitroglicerina.

Lo cierto es que, lo anterior es un caso de seguridad nacional. La bomba encontrada el 26 de febrero, según se puede ver, fue en un ensayo. Demostró que sí puede hacerlo, que tiene la capacidad para activar  el explosivo en cualquier momento, más aún si usa un detonante móvil, que no cualquiera lo hubiera hecho, insisto en lo anterior porque no hacerlo sería respaldar la incapacidad que las autoridades de seguridad en Oaxaca han demostrado, al minimizar este tipo de actos, que aunque no ha sido revindicado, es  claro que es un grupo terrorista, que superaría las espectativas de cualquier otro.

En un papel tipo cuaderno, fue dejada una advertencia:  “faltan otros tres”.¿ A qué se refieren? Podrían ser otros tres explosivos, o tal vez otros tres ajusticiados, o tres acciones tipo  militar.

Las investigaciones del ejército enfocan hacía organizaciones radicales, como la de los anarquistas, del estilo del Signus Francescos  o Revolución Total, que el año pasado en la ciudad de México llevaron a cabo acciones de propaganda armada. En Oaxaca el objetivo fue una escuela elitista, fundada hace más de 40 años por sacerdotes  de la orden de los Escolapios, y aunque hay que aclarar que no quisieron hacer daño, sí causaron terror, ya que el desalojo fue de forma sorpresiva y sin orden, lo que asustó en gran manera a los alumnos. Cumplieron el objetivo.

Queda claro entonces que más que explotar, fue un acto de propaganda militar armada, que no ha sido reivindicado, aunque aun no es el tiempo, este tipo de grupos reivindican por lo regular después de tres o cuatro eventos de la misma naturaleza, y si dijeron que faltan tres, podemos considerar que será al final cuando se hagan presentes.

Las indigatorias apuntan hacia el comando verde, sin embargo, este tipo de guerrilleros ecologistas suelen usar más el gas butano y las bombas molotov o coctel molotov, no una sofisticación de un detonado móvil activado desde grandes distancias, incluso por computadoras.

Aunque hay indicios de este tipo de actos en acciones del comando negro o anarquía. Lo cierto es que ante los hechos en Oaxaca, las autoridades se encuentran desconcertadas. Primero, porque no sabían si el acto terrorista había sido parte de una acción armada de propaganda, más mediática que de resultados, o el hecho que los hizo quedar a militares y policías que se decían expertos,como unos verdaderos principiantes. Habría que esperar si hay más resultados al respecto.

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