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                                                                                                    29 de diciembre de 2009, Oaxaca, México.

                             ¿EL EPR PENSABA ATENTAR CONTRA ALTO
                                   FUNCIONARIO EN OAXACA EN EL 2007?
                                           Juan José Díaz Bermúdez/Análisis

Oaxaca, México (Punto y Aparte).- En el órgano informativo del Ejército Popular Revolucionario (EPR), El Insurgente, número 123 del mes de diciembre, en su editorial lanzan preguntas que no han tenido respuesta. A lo largo de estos dos años, en mayo del 2010 cumplen tres, de haber desaparecido en la ciudad de Oaxaca de Juárez, presuntamente en el barrio de la Soledad el 24 o 25 de mayo de 2007, los dos mandos del EPR, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Los dos

                  Manuel Vera Salinas.

aparentemente traicionados por supuestos luchadores sociales, luego de la lucha popular que se generó o degeneró en el 2006, tras la represión que sufrió el movimiento magisterial el 14 de junio de ese mismo año. Según ha trascendido fueron aprehendidos por fuerzas estatales al mando de Manuel Vera Salinas, Teniente de navío, en ese entonces, trabajando en la formación de un grupo clandestino, tras ser retirado de la Dirección de Seguridad Pública en Oaxaca.

Vera Salinas, hoy bajo la protección de la Marina Armada de México, trabaja como parte  del sector de  inteligencia  de la jefatura del Estado Mayor General de la Armada.

Para la Marina Armada, cuerpo que se ha identificado por sus actos sanguinarios en la persecución de delincuentes, oficiales como Manuel Vera Salinas, son un orgullo.

Extraoficialmente se conoce que la detención de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya. El primero mando en la Comandancia General del EPR y el segundo, mando Regional del mismo grupo armado con sede en Oaxaca, fue respaldada por marinos en coordinación con policías estatales pertenecientes a un grupo denominado en código como “muralla”.

Este grupo que operaba en la clandestinidad y que posiblemente fue entrenado por Vera Salinas e infantes de marina, versión que recientemente ha surgido, se encargaba de recolectar información de inteligencia a través de “halcones”, algunos de ellos, infiltrados en los cuerpos policíacos y movimientos sociales, con el fin de obtener perfiles. Por encargo de mandos superiores, el grupo muralla a quien se le atribuyen acciones de terrorismo de Estado, realizaba en contubernio con miembros de la Fuerza Especial Policíaca de Alto Rendimiento( FEPAR), que era dirigida por el comandante Pedro Hernández, quien fuera arraigado por la Procuraduría General de la República (PGR) por su posible vinculación con la desaparición de los dos comandantes guerrilleros, aunque fue dejado en libertad poco despúes. La información recolectada consistía según se sabe, en el seguimiento de luchadores sociales, comunicadores y profesores,  para saber más del movimiento popular que estalló en Oaxaca en el 2006.

Pedro Hernández sirve de asesor en contra insurgencia para oficinas federales. A quienes las organizaciones no gubernamentales y el mismo EPR acusó, jamás fueron dejados al margen, siguen siendo parte del sistema de gobierno. 

Sin embargo poco se menciona en estas acciones contra insurgentes al teniente Manuel Moreno Rivas, al capitán de infantería retirado Delfino Cruz y a los hoy occisos; Alejandro Barrita Ortiz, así como a quien fuera colaborador de la Policía Federal Preventiva, Aristeo López Martínez asesinado en Oaxaca.

Para entender su participación tendríamos que establecer sus condiciones de servicio; Manuel Moreno se desempeñó como director de la Policía Ministerial, hoy es asesor contra guerrilla en Colombia, Delfino Cruz fue director de la Policía municipal de la ciudad de Oaxaca de Juárez, hoy trabaja en el norte del país en un cuerpo policíaco. Alejandro Barrita quien murió en una emboscada el enero de 2008, fue director de la Policía Auxiliar Bancaria Industrial y Comercial en activo y Aristeo López Martínez abatido en enero de 2009, coordinador de Seguridad Pública en el municipio de Oaxaca.

La relación al parecer  no es fortuita, todos ellos al parecer conocieron de la detención y desaparición, algunos participaron en mayor o menor responsabilidad, aunque todos sabían de lo sucedido.

 Las muertes aparentemente relacionadas con ese operativo contra insurgente continúan. Recientemente sin motivo alguno, fueron asesinadas tres personas en una clínica ubicada sobre la calzada Madero en Oaxaca, cerca del lugar donde fueron dejados, según asegura el grupo armado, los dos mandos del EPR, lugar al cual pudieron haber asistido los hoy desaparecidos antes de su detención.Quién trabajaba en ese lugar, ¿conocía a los hoy desaparecidos?

 El EPR en el editorial de El Insurgente, número 123 de fecha diciembre de 2009, priorizan la demanda de la presentación con vida de los dos mandos desaparecidos, parte del texto dice lo siguiente: En este contexto, nuestros compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez siguen desaparecidos a pesar de que todos los hilos, todas las evidencias conducen al ejército mexicano que actúa bajo las órdenes de una cúpula reaccionaria y el mandato de su jefe supremo que actúa por sus convicciones fascistas. De los responsables de la desaparición de nuestros compañeros preguntamos ¿Dónde está Vera Salinas?, ¿Qué sigue haciendo Pedro Hernández?, hay evidencias que Ulises Ruiz está utilizando ex caibiles, ex guerrilleros centroamericanos y compañías de mercenarios para hacer acciones sucias en contra del movimiento popular.

En el mismo texto al final, destacan que el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, utiliza a ex caibiles y a ex guerrilleros centroamericanos y mercenarios para eficientar, sería la palabra adecuada, la guerra de baja intensidad en contra del movimiento popular. 

Habría que profundizar en esa acusación aunque tiene sentido. Existe una teoría que no está alejada de la verdad. Durante el movimiento del 2006, fueron ex guerrilleros centro americanos, así como presuntos luchadores sociales, los que desde un principio actuaron en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), por lo menos son las apreciaciones de las tarjetas informativas que los grupos de inteligencia manejaban. Fueron estos mismos guerrilleros y luchadores  por así llamarlos, los que pactaron con el gobierno, para ir entregando a quienes se consideraban de alta peligrosidad. 

Es decir, infiltraron el movimiento del 2006, y lograron eficientar la guerra de baja intensidad del gobierno. Sirvió entonces el movimiento magisterial en el 2006 en Oaxaca, para asentar un golpe de muerte a la dinámica guerrillera en el país y así coronar sus acciones con la detención de dos mandos de un importante grupo como es el EPR.

Lo que no queda claro, es hasta donde el gobierno federal intervino. Es sencillo, Ulises Ruiz gobernador de Oaxaca, no pudo haber actuado solo, tenía que tener el aval del presidente de México, sobre todo porque vendría una respuesta de grandes magnitudes, cuestión que así fue.

Aunque habría que insistir que existe una tesis no probada, en cuanto que la detención- desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, se debió según ha trascendido, porque preparaban junto con un grupo especial del EPR, un atentado en Oaxaca en contra  de un alto funcionario, al cumplirse un año de la represión magisterial del 14 de junio. La detención fue el 24 o 25 de mayo, pocos días para el 14 de junio. Claro esta posibilidad podría ser simplemente una cortina de humo para esconder el motivo que llevó a su detención-desaparición.

Si asi fuera, los dos mandos enviados pudieron haber estado coordinando las acciones guerrilleras, ¿fueron  traicionados?. La pregunta que cabe hacer sería ¿ a quién pensaban ajusticiar en Oaxaca?

De ser verdad está versión, su detención- desaparición, ¿fue producto de una venganza?  No se entiende el porque las fuerzas que intervinieron no los entregaron de inmediato, al contrario los torturaron según un anónimo de policías ministeriales de Oaxaca, donde se aseguraba que fueron llevados a los Pinos, torturados y después no se supo nada. Hay cientos de preguntas que no han sido contestadas.

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