Los llamados ha procurar la justicia son intensos en Oaxaca, vemos con miedo que a pesar de la exigencia de las diversas organizaciones al gobierno del estado, para que se aplique la ley en el caso de pederastas, hasta hoy la protección a presuntos violadores de niños, se sigue dando como el caso del Instituto San Felipe, en donde se afirma hubo un ataque sexual a un niño. A más de dos años los responsables siguen huyendo, sin que nadie en el país o el mundo intente detenerlos. Se demuestra que SI HAY CRIMEN PERFECTO.
Gabriel Constantino Ramírez si es inocente se debe de presentar ante el fiscal para descargar pruebas a favor, no lo ha hecho, simplemente reconoce su culpabilidad y las autoridades ni siquiera hacen el intento de buscarlo para su presentación. Creemos que la evidencia de complicidad y protección está más que demostrada, en Oaxaca los poderosos pueden abusar de los niños y mostrarse como gente de respeto, las instituciones donde se cometió el crimen según denuncia, siguen abiertas sin que se actúe para proteger a otras víctimas.
La profesora Magdalena García Soto, trabajadora del Instituto San Felipe, señalada como coparticipe del delito por la parte acusadora y presa desde el 2007, podría alcanzar su libertad ante el embate que el poder ha hecho para cooptar a los magistrados que deberían aplicar la ley sin distingos para que no quede en evidencia el Estado de Derecho.
Hay que precisar que la señora Magdalena García es un chivo expiatorio, el verdadero culpable y que deriva de una acusación formal es el ingeniero Gabriel Constantino Ramírez, dueño del Instituto San Felipe en Oaxaca, el cual hasta hoy sigue huyendo de la justicia. Escondido de forma cobarde se niega a presentarse ante los tribunales para responder por los señalamientos de los que ha sido objeto por parte de la señora, Leticia Valdés Martell, madre del niño abusado.
De forma impune la ley en Oaxaca es violada por una familia, que haciendo alarde de su poder económico se jacta de tener a las autoridades en la palma de sus manos, incluso para asesinar la inocencia de lo más preciado que la sociedad tiene como son los infantes.
Como ciudadanos debemos de manifestar nuestro rechazó a cualquier forma injusta, la solidaridad con la familia del niño ultrajado es permanente.
Quizás la libertad absolutoria llegue a favor de la maestra Magdalena García Soto, tal vez los magistrados depongan la espada de la justicia por órdenes superiores, aunque dudamos que el respeto que merece un abogado como Fernando Méndez Ortega o Arturo León de la Vega y Héctor Anuar Mafud Mafud, se ponga en entredicho por proteger a culpables de un crimen como es la violación. Los tres tienen un prestigio, honor y honestidad que no puede siquiera ponerse en duda.
El dicho de un niño tiene validez jurisprudencial, la veracidad no debe ponerse en duda, más cuando fue evaluado por peritos, proctólogos y psicólogos es obvio que hay culpables y no debemos como sociedad restarle importancia a un delito que como la violación fue cometido según declaraciones que constan en autos vertidas por el niño, la madre de este, Leticia Valdés Martell y testigos, de que fue en las instalaciones del Instituto San Felipe en Oaxaca, donde se llevó a cabo tan deplorable incidente que marcó la vida de un inocente.
Hago un llamado al Presidente Felipe Calderón, a su esposa Margarita Zavala, para que intervengan y se investigue en Oaxaca un delito tan repugnante como es la violación de un niño de escasos 4 años y que hoy a sus seis años, la victima sigue siendo hostigada, golpeada y vituperada por personas que diciéndose profesores como son los dueños del Instituto San Felipe, jactándose de su amistad con políticos, se burlan de la ley, tratando de colocar a nuestros jueces en entredicho.
Confiamos en nuestros magistrados, que no cometerán una pifia jurídica, los elementos están a la vista de todos, se ha tratado de engañar a través de conclusiones que a propósito han sido manejadas a favor de los señalados. La señora Leticia Valdés Martell aporto las pruebas en su momento, jamás en su vida imagino que algo así le ocurriera a su pequeño hijo, ni en su más terrible pesadilla conjeturo sufrir una amarga pena por la que hoy pasa, menos aún que le ocurriera en la escuela en donde suponía estaba a salvo de cualquier amenaza. Por esa razón en la que presuntamente ocurrieron los hechos, debe ser cancelada su licencia y evitar así mayores daños.
Exigimos como sociedad que se presente a los culpables, Gabriel Constantino Ramírez dueño del Instituto San Felipe y el señor Salvador Adán Pérez Ramírez, los cuales están huyendo e impunemente se burlan de la ley.
Al gobernador del estado le solicitamos saque las manos del caso, ya basta de tanta indolencia e injusticia. Nuestra solidaridad con la señora Leticia Valdés Martell y su pequeño hijo, víctima en este caso de arbitrariedad y tráfico de influencia.Hago responsable de cualquier agresión que sufra a quienes agredieron al niño de la señora Leticia Valdés Martell. Sí con tanta impunidad evaden un crimen, que puedo esperar yo que hago uso de mis derechos como ciudadanos para expresarme.
Gracias por la oportunidad y el espacio que me brindan, que bueno sería que todos los medios fueran así y hubiera democracia.
Por una sociedad consciente Marcelo Santiago Onofre Abogado litigante Calle Palestina número 9 Colonia Eben Ezer
C.c.p. Felipe Calderón Hinojosa Presidencia de la República C.C.P. Ulises Ruiz Ortiz, Gobernador del Estado de Oaxaca C.c.p. Magistrados del Honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca
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