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                                                                                                               19 de junio de 2009, Oaxaca, México.

                           La sección XXII del SNTE no apoya a Leticia Valdés Martell
                MI HIJO ES PERSEGUIDO, SOMOS INDÍGENAS LOXICHAS, HONESTOS Y 
                   RESPETUOSOS DE LA VIDA, DICE EL  MAESTRO ADÁN PÉREZ PÉREZ
                                                         Jorge Morales Hernández

Oaxaca, México.- Para el profesor de educación indígena, Adán Pérez Pérez, originario de Buenavista Loxicha, la pesadilla que sufre su hijo, el maestro en computación, Salvador Adán Pérez Ramírez, implicado de forma injusta como lo señala, en la presunta  violación al hijo de Leticia Valdés Martell , es el resultado de la corrupción que existe en la administración estatal . Se fabrican delincuentes para agradar a los

   Profesor Adán Pérez Pérez.

chantajistas,  a los grupúsculos,  a la opinión pública y a los medios de comunicación, se asustan  por lo mediático que ha construido alrededor de su mentira esta mujer, pero no ven el fondo de la verdad y el sufrimiento de quienes hoy, por temor a ser encarcelados de forma injusta,  huyen,  o como el caso de la maestra Magdalena, que  vive el terror tras las rejas por una maquinación criminal  de quien, como la mujer que acusa, debería ser sometida a exámenes psicológicos.

 Miente Leticia cuando asegura que la sección XXII la apoya, dice el profesor. Es falso de toda falsedad, ya que la asamblea estatal nunca tocó el tema de esta mujer mentirosa ¿ a dónde quiere llegar? -se pregunta- por el contrario, yo sí tendría derecho a pedir el apoyo de mis compañeros maestros, pero no lo he hecho, porque sé que la asamblea no puede ni debe entrometerse en este tipo de casos, pero cansado como estoy, llegaré hasta las últimas consecuencias para resarcir el daño moral que le han hecho a mi familia, no se puede estar toda la vida callado, lo hice por instrucciones de los abogados para no rebajarnos al lodo en el que viven quienes apoyan a esta señora, que dice sufrir mucho, pero ya no, hablaré, gritaré y exigiré justicia, y si para ello tengo que pedir el apoyo de mis compañeros de sector, los cuales conocen mi trayectoria honesta, lo haré por mi hijo, por mi nuera, por mi nieto, porque no podemos seguir siendo  los que callan, para que otros que como Leticia, sigan gritando sus mentiras, sus injurias y sus perversidades.

Que le pregunten a mis compañeros de la sección XXII  -agrega- mi trayectoria, la de mi hijo, que ha laborado en otras instituciones,cuantos padres de familia se han quejado de él, al contrario, siempre demostró capacidad, respeto, principios y educación, porque es hijo de un maestro indígena, humilde, pero con un gran respeto por la vida y la integridad de las personas, con la cara frente al sol porque así somos en Loxicha, orgullosos de nuestro valor y honor.

Es falso que mi hijo haya participado en un acto tal deleznable como lo afirma Leticia Valdés, su mentira es tan aberrante que demuestra que esta mujer nunca conoció a mi hijo, padre de un niño de 5 años, en ese tiempo su hijo tenía tres años. Hay que tener un poco de sentido común, primero analizar la integridad de un hombre que como Salvador Adán, siempre ha respetado a todo ser humano, porque esa es nuestra naturaleza, esa es nuestra forma de vida, por eso somos maestros, para servir, para trasmitir nuestros conocimientos, pero nunca para agredir o deformar a un niño.

Lo triste de todo esto son aquellos que procuran y administran la justicia, sabiendo que es falso lo que se le atribuye a Salvador Adán, al ingeniero Constantino y a la compañera Malena, reciben una denuncia luego de varios meses de “haber sucedido el daño”, es ilógico, no es concebible, mucho menos es serio que se juegue con la vida de los seres humanos, para satisfacer  a una mente distorsionada o tener callados a grupos radicales que nada tienen que ver en este caso, porque hay mucho porqué luchar, muchas injusticias qué limpiar, pero ésta ni es injusticia ni es un abuso, es una mentira de una mujer que no sabe cómo salir del daño que ha hecho, porque tarde o temprano se sabrá la verdad, los jueces no siempre podrán mentir, todo lo que sube baja y la verdad brilla aunque se oculte debajo de la tierra.

Creo en mi hijo, sé que Leticia Valdés miente, que se ha valido de la ingenuidad de funcionarios públicos, sé que  no ha podido salir de su mentira porque ella misma creó este mounstruo de falsedad. Todo se sabe, al fin de cuentas la justicia se sabrá, al fin de cuentas llegaremos todos juntos a reunirnos, porque los que sostienen a esta mujer  no siempre van a poder seguir mintiendo y operando a favor de su protegida.

Mientras llegue la hora de la verdad y la justicia, esperaremos, lástima porque los inocentes siguen sufriendo y cada minuto perdiendo su fé, pero sabemos que como inocentes, son bienaventurados, quienes son perseguidos de forma injusta. No he perdido la fé, ni la perderé, afirma el maestro Adán Pérez Pérez.

Al hacer un llamado a las autoridades, exigió que dejen de jugar con la justicia.

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